4 DE DICIEMBRE DÍA DEL DULCE CONVENTUAL

27 noviembre 2016

I DOMINGO DE ADVIENTO

LITURGIA DE LA PALABRA

Nosotros los raros...

Comenzamos un nuevo año litúrgico y lo comenzamos de la mano del adviento, tiempo de espera, tiempo de esperanza, tiempo de alegría, tiempo de vigilancia. No es un año mas, es otro nuevo año que acogemos con ilusión y con esperanza. 

En este primer domingo de Adviento se nos invita a vigilad "estad en vela", porque se acerca vuestra liberación. Para algunos esto puede resultar ser un lenguaje muy antiguo, quizás, pero para los hombres y mujeres de fe sabemos que esto es así, Jesús el Hijo de Dios es nuestra liberación, por eso somos gente rara porque cuando ya casi todo el mundo comienza a celebrar "la navidad" en noviembre o antes, con luces, compras que no tienen sentido... nosotros los raros y raras no vemos en eso nada mas que una esclavitud, porque Cristo a venido a liberarnos, a que tengamos vida, que vivamos libres, sin ataduras porque Dios nos quiere felices, aunque a veces nosotros busquemos o creamos que la felicidad esta en otras cosas. También nos pueden decir que estamos locos, y yo digo bendita locura, que hace que cada mañana me levante, dando gracias a Dios por la vida, porque no estoy sola, porque el me acompaña cada día en mis penas y alegrías y por muchas otras cosas.


Quiero ser rara, quiero ir contra corriente en un mundo que se deja llevar por lo que todos hacen, no, yo no quiere vivir de cualquier manera, quiero ser libre, porque mi libertad esta en Dios, Dios es mi libertad.


Por eso os invito y me invito a estad en vela, a no vivir de cualquier manera, porque todo no da lo mismo, por eso nosotros los raros queremos vivir el adviento, tiempo para la reflexión, tiempo para encontrarse con Dios y con uno mismo, tiempo para darse a los demás, tiempo de amor y misericordia. Bendita rareza y bendita locura.

Pidamos para que el Señor nos conceda un tiempo de gracia de vivir este adviento a su lado en encuentro permanente con El y con los hermanos.

Oremos: Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.