20 mayo 2018

DOMINGO DE PENTECOSTES




Me gustaría en este día escribir para todas las personas de buena voluntad, que buscan un sentido en sus vidas y que se debaten en la dramática de la vida entre el bien y el mal, entre la salud y la enfermedad, entre el amor y el egoísmo y anunciarles a Jesús el Señor, la Buena noticia que nos ha sido dada. Porque hoy celebramos Pentecostés y los cristianos, que hemos recibido el don del Espíritu Santo, en este día experimentamos la riqueza del don del Padre, su mismo Espíritu, que en nosotros va haciendo su obra de manera muy discreta, casi no nos percatamos de él.

Solo al hacer lectura  de nuestra vida podemos ver como él ha sido la savia, la vida de Dios en nosotros, que nos está enseñando a decir Jesús es Señor, a reconocer su señorío en nuestras vidas y que nos va haciendo hijos en el Hijo. Pero como digo hoy es el día en que el discípulo enriquecido por el don del Espíritu santo proclama a toda criatura, que la Buena noticia de esta vida es Jesús, el Hijo de Dios. Proclama a toda persona que el sentido  de la vida es encontrarse con Jesús, vivir en relación con él y crecer como hijos de Dios. Vivir desde el Amor, pero el amor verdadero, el amor que da la vida por amor, el que nos enseña Jesús y que el Espíritu Santo va haciendo crecer en nosotros.

No hay nada más grande en la vida del cristiano que este Don y no hay don más grande para este mundo que un cristiano, que pueda proclamar con su vida, movido por el Espíritu santo, la Buena noticia que es Jesucristo.

Pedimos hoy por toda la Iglesia para que abierta al don del Espíritu santo lleve a todas las personas a conocer el amor de Dios.

Oración: Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.


13 mayo 2018

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR



Jesús vuelve al Padre, después de su Resurrección se presentó a sus discípulos pero es hora de volver a casa. No nos deja solos nos deja su Espíritu Santo y un mandato: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.

Proclamar el evangelio con nuestra palabra pero sobre todo con nuestra vida, Jesús pasó por la vida haciendo el bien, seguir a Cristo es mirarlo cada día, escuchar su Palabra, mirar los acontecimientos cotidianos de cada día y poner mi granito de arena, mi granito de esperanza en la vida. Haced la vida de mis hermanos más fácil, más humana. Y proclamar a tiempo y a destiempo que Dios es amor, que Dios es bondad, que Dios es ternura, porque han visto que yo doy amor, doy bondad y doy ternura. 

Pedimos por todos los enfermos, por todas las personas que sufren, por todos aquellos que no tienen lo necesario para vivir.

Oremos: Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

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